martes, 9 de abril de 2019

DESNUDA


 Nunca me rendiré, no lo haré. Así tenga que esperar años. Así tenga que sentir mi corazón partirse en mil pedazos varias veces. Así vea frente a mis ojos muchas puertas cerradas. Me levantaré las veces que sean necesarias, haré una pausa y lloraré lo suficiente para empezar de nuevo.  Seguiré escribiendo hasta la muerte, sin importar las cartas de rechazo que reciba de las editoriales, sin importar los emails que envíe sin respuesta. Sé que Dios quiere que luche para contagiar a los demás con pasión, amor, trabajo… sé que debo aprender a ser rechazada, para poder llevar a cabo mi misión, pero como duele. 

Recuerdo una pregunta que me hizo una amiga hace varios meses, “Eliana ¿por qué tardaste tanto tiempo en escribir?”.  Sí, es verdad, esperé mucho tiempo. Tenía 34 años cuando empecé a escribir mi primera novela “Victoria es mi nombre”, inspirada en mi experiencia con ataques de pánico. La verdad es que me tardé tanto tiempo porque me estaba preparando. Mi corazón, mi alma y mi mente debían estar de acuerdo, no pude mentir, no pude fingir, no pude sentarme a escribir algo sin pasión, algo que no era auténtico. “No puedo escribir solo para que a los demás les guste o para que encaje en la sociedad o para que no piensen mal de mí”. “Porque no era el momento” le respondió todo mi ser. 

No tenía la seguridad para escribir lo que realmente me estremecía, lo que estaba escrito en mi alma.  “Tienes que escribir desnuda”, siempre me decía la voz en mi corazón, “Pero…escribir desnuda es muy difícil, a veces me siento avergonzada”, le respondía con lágrimas en los ojos.  

El día que logré escribir desnuda por primera vez y lo dejé salir de mi computadora, me sentí como si estuviera desnuda en público. Tuve que conseguir la confianza necesaria en mí misma para conseguirlo. Tuve que pelear muchas batallas; algunas conmigo misma, otras con personas que siempre intentaban cortarme las alas. Necesitaba convertirme en una hormiguita, trabajar poco a poco en mi espíritu. Tenía que conocer el lado invisible del universo. Tenía que conocer el miedo, el amor verdadero, la pasión incontrolable entre un hombre y una mujer, el sexo, la traición, el dinero, la malvad, la inocencia, la bondad, la humillación, el sufrimiento, la soledad, la verdadera amistad, el desapego emocional y material, etc. etc. etc.  Tenía que conocer una parte importante de los hombres, para poder escribir sobre ellos, y poder crear lo personajes de mis historias de amor. Tenía que ser la única mujer en la familia Habalian durante cien años, y estar rodeada de hombres casi toda mi vida. Tenía que liberar mi sensualidad. Pero sobre todo, tenía que conocer por completo a Eliana Gabriela Habalian Fattal.  Me estaba preparando para brindar amor y encender la llama de la pasión con mis líneas. En conclusión, esperé tanto tiempo para hacer mi sueño realidad, porque me estaba preparando para escribir desnuda, con pasión y sin miedo.

Cosas que he aprendido con pasión y sin miedo y de las cuales estoy absolutamente segura:
1)     Nunca estamos solos en el camino a los sueños. Llega un momento que te sientes solo, pero realmente no lo estás. Dios, los ángeles y todas las fuerzas del universo combinadas están contigo. Ellos se encargarán de guiarte y mandarte señales.
2)     Cuando la ciencia, el arte y el amor se unen, OH-MY-GOD, el resultado es fuera de este mundo. Es increíble lo que puede pasar.   
3)     El secreto para tener poderes mágicos es muy sencillo, solo necesitas AMOR. Si lo sientes, puedes hacer lo imposible posible. Lo juro. 
4)     Cuando realmente amas, el mundo material deja de ser importante, te expresas espiritualmente, estás más consiente de tu alma. Así es como sabes.
5)     El amor y la alegría son sentimientos contagiosos. Compártelos todos los días para que el mundo sea más feliz.
6)     No hay nada de malo en ser feliz. Tienes que saber esto, “no le busques las cinco patas al gato” ¡LA VIDA ES BELLA!
7)     No juzgues para que las personas tengan menos miedo de ser ellos mismos.
8)     Nosotros los humanos no estamos solos en este mundo. Sé también amable y cariñoso con la naturaleza y los animales. Te harán sentir más vivo. 
9)     Muévete rápido cuando no te sientas bien en un espacio determinado, aunque eso signifique irte del lugar completamente. Confía en tu corazón. Él lo sabe todo.
10)  Existe un antes, un durante y un después cuando conoces a tu alma gemela, media naranja o como quieras llamarla. En el instante en que los ojos se encuentran, el cambio más importante de tu vida comienza, milagros empiezan a ocurrir.
11)  Algunas veces solo necesitas hablar con los ojos, así es como aprendes a leer la mente de las personas y saber lo que realmente sienten.
12)  Cada mujer debería pensar todos los días en lo que ella representa para el hombre que la ama. Es como si fueras agua en el desierto. Un hombre enamorado es…. Bueno, demasiado.
13)  Toma mucho tiempo para que realmente no te importe lo que diga o piense la gente de ti. No te preocupes, solo no dejes que eso afecte tus sueños durante el proceso.
14)  No tengas miedo de mostrar tus diferentes facetas, así eso signifique que le gente te llame loco o raro. No dejes que te metan en una cajita que dice “normal”. Ser diferente hace que el mundo sea más interesante.
15) Los mejores placeres de la vida son gratis. Caminar al aire libre, nadar en el océano, hacer el amor con la persona que amas…….
16) Cuando el amor verdadero necesita una prueba, no hay un después. Es ahora.
17) No subestimes el poder de las cosas simples. A veces las cosas más simples se convierten en las más poderosas.

18) Nosotras las mujeres tenemos el poder, hay que saber cuándo usarlo y cuándo dejarlo reposar.
19) Uno puede escribir en cualquier lugar, hasta en la mente.   
20) Habrá momentos en que ayudes a una persona y nunca te lo dirá, sin embargo, tú lo sabrás.
21) Usa tu inteligencia…sí, la inteligencia se usa, combínala con amor y verás
22) Cuando piensas en algo, creas energía. La energía es…TRANSFORMACIÓN.
23) ¿Quieres un milagro? Un orgasmo con la persona que amas. Ahí está… un MILAGRO
24) Cuando alguien logra hacer realidad un sueño, no pienses: “por qué no a mí”, piensa: “eso me puede pasar a mí.”
25) Una decisión tomada por amor es siempre la mejor decisión.
26) No podemos conformarnos con solo vivir, tenemos que vivir felices.
27) Los sueños existen para hacerse realidad, pero tienes que actuar, tienes que empezar el camino, si continuas en él con amor y pasión seguro llegas, es una ley UNIVERSAL.
28) Para hacer realidad un sueño solo tienes que empezar el camino a él y aplicar esta fórmula para lograr un sueño: (PASION+AMOR+UN SUEÑO) ⁿ = UN SUEÑO HECHO REALIDAD
29)  El amor siempre viene a salvarnos, pero tenemos que dejar que lo haga. Abrirle nuestro corazón.  

30) A veces nadie tiene la culpa cuando algo no está bien bajo las sabanas. Es cuestión de química, y a ella no le importa nada. Puedes pasar mil años intentándolo, pero si ella no está allí desde el primer momento, nunca lo estará.
31)  Los hombres, aunque traten de ocultarlo, se mueren de los nervios cuando están con una mujer que les gusta por primera vez.
32)  Si quieres saber si a un hombre le gustas, solo muévete de lugar sin dejar de mirarlo. Él te buscará con la mirada por todos lados hasta encontrarte.  
33)  Falta mucho por aprender…
Con pasión y sin miedo
Eliana Habalian

MIS TESOROS


 No sé por dónde empezar, porque no existen palabras que puedan explicar lo que quiero escribir, debería existir un idioma celestial, sublime, para usarlo en momentos como este. Estoy llorando al mismo tiempo que estoy escribiendo estas líneas, y no sé por dónde empezar. Cada vez que empiezo a escribir sobre mis tesoros, un proceso alquímico se apodera de todo mi ser.  La energía es tan fuerte que una presión en el pecho golpea mi corazón, una emoción muy grande e inexplicable me invade, siento que estoy flotando, que estoy en otra dimensión, siento a sus ángeles guardianes volando a mi alrededor.  No es fácil sentir lo que no se ve, es algo muy intenso, no todo el mundo está preparado o quiere sentir. Mi corazón palpita, mi cuerpo se estremece cada vez más con cada palabra. Mis piernas y mis manos tiemblan y un fuego calienta mi sangre poco a poco.

Continúo sin saber por dónde empezar. Sé que estoy lista para relatar algunos de los obstáculos que tuve que vencer para lograr mi sueño de ser madre. Peleé muchas batallas para lograr quedar embarazada. Nunca pensé que algo tan natural sería tan difícil de alcanzar, pero lo alcancé, soy la madre más feliz del universo.

No puedo creer que este sábado 5 de enero, mis tesoros cumplen dos años, “lo logramos hijos. Lo logramos”. Continúo llorando.  Solo ellos me han hecho llorar de felicidad. Es una de las experiencias más maravillosas que he vivido, ese llanto feliz, la certeza de que Dios vive dentro de nosotros y que nos habla siempre por medio del corazón.

El día que vi por primera vez los ojos de mis tesoros fue el día más importante de mi vida. Siempre he sido una mujer muy sensible. Ese día, en aquel cuarto de aquel hospital, sentí por tercera vez una presencia divina, celestial: un ángel. Había pasado por tantas cosas…logré superar una amenaza de aborto a los 4 meses, un diagnóstico de preeclampsia, un parto prematuro a los 8 meses, una hemorragia uterina en la cesárea.

Un mes estuvo mi hijo en una incubadora, en la unidad neonatal de cuidados intensivos del hospital. Pesaba un kilo y medio.  Había estado a punto de morir dentro de mí, porque no estaba obteniendo los nutrientes necesarios para continuar su desarrollo, estaba desnutrido. Y mi hija, estuvo casi dos semanas, también tenía un peso muy bajo.  “Debemos seguir luchando, los tres” les susurraba, les hablaba con la mente, sabía que me escuchaban. “Vamos hijos, no desistan, tenemos que continuar, merece la pena luchar, la vida es hermosa. Todo esto pasará, lo juro. Los amo con el alma”.   

Recuerdo claramente todo lo que ocurrió ese día. Sentía un frío intenso.  “Eliana, no veas la aguja” me dijo Beatriz, la enfermera más dulce del mundo cuando la anestesióloga estaba preparándose para inyectarme la temida anestesia raquídea.  Yo, como siempre tan terca, no hice caso. “No quiero morir” dije aterrada cuando la vi, “No te vas a morir. Soy la mejor en esto”, dijo la anestesióloga riéndose. Cerré los ojos y a los pocos segundos comencé a sentir una corriente fría recorriendo el centro de mi espalda, que viajaba hacia mis piernas. A los pocos minutos todo comenzó. La doctora Victoria y los enfermeros empezaron a moverse muy rápido, mi esposo entró con lágrimas en sus ojos, tomó mi mano sin decir una palabra, no hacía falta hablar, pues nuestras almas se comunicaban a través de los ojos. Bastaba con rezar y sentir. Sí, tenía miedo y mucho, pero ese miedo se esfumó cuando sentí la presencia de un ángel en el cuarto, volaba de un lado a otro, lenta y sutilmente. “Ya no tengo miedo. Sé que estás aquí para proteger a mis tesoros. Nada malo puede pasar”, le dijo mi alma.

Cuando escuché el llanto de mi primer tesoro, supe lo que era un milagro, mi corazón gritó: “mi hijo. Soy madre. Gracias Dios”. Quería verlo, pero todavía quedaba otro de mis tesoros dentro de mí. Los minutos pasaban y pasaban y nada que la escuchaba. “Eliana, la niña está encajada, tuve que llamar de emergencia a otro médico especializado que me ayude, para no ocasionarle daño”. Empecé a respirar rápidamente, “Voy a tener que hacer dos cortes adicionales en tu útero. Tranquila, todo va a estar bien”. Recuerdo haber sentido la camilla tambalearse fuertemente. Nuca olvidaré ese momento pues se sentía como un terremoto. Mi esposo observaba todo aquello en completo estado de shock, tampoco olvidaré la expresión de sus ojos.  

Fueron los minutos más largos e interminables de mi vida. Nació la niña con los ojos más hermosos. Pude ver a mis tesoros solo por unos segundos, enseguida se los llevaron. Mi esposo fue con ellos. De pronto, aquel cuarto se quedó casi vacío. Sentía mucho frío. Abría y cerraba los ojos. Poco a poco iba perdiendo mi sangre, y con ella mis fuerzas. Escuchaba el murmullo de la doctora “Eliana, tienes una hemorragia, estamos deteniéndola”. Mucho tiempo estuve en ese cuarto, perdiendo y perdiendo sangre. Sentí que poco a poco me moría, pero no me morí. Luché como siempre. “No te vas a morir”, repetía una y mil veces dentro de mí.

El día que le dieron de alta a mis bebes, cuando por fin llegamos a la casa, lloré, lloré y lloré como nunca en mi vida, mientras los abrazaba con el corazón.  Desde ese día sé lo que se siente llorar de felicidad.

Gracias, hijos, por luchar conmigo, ustedes son el tesoro que siempre busqué, mi sal y mi azúcar, mis dos estrellas, mi orgullo, lo mejor que me ha pasado en la vida, la razón de mi existencia, mi batalla triunfal, mis miedos derrotados, mis luchadores y triunfadores, la prueba de amor más grande, el centro de mi vida, mi llanto de felicidad, el amor de Dios y toda mi fuerza. Gracias, por mostrarme el amor en su máxima expresión. ¡Los amo! Con toda la fuerza del universo. No existe nada que no pueda hacer por ustedes. ¡Feliz cumpleaños, tesoros! ¡Dios los bendiga! Lucharemos juntos por siempre.

Gracias, esposo, por nunca dejarme caer y luchar conmigo durante el camino a mis sueños. Te amaré por siempre.

Gracias, Dios, por mandarme a mis mellizos, mis tesoros, mi sueño hecho realidad, ya era hora.

CON PASIÓN Y SIN MIEDO:  Nunca ignores la voz de tu corazón, porque esa es la voz de Dios.  Todo lo que he sufrido en la vida, todas las cosas duras que he pasado, las dificultades, las barreras y obstáculos que he vencido ahora están justificados, ahora existen un porqué.  Gracias, gracias, gracias, hijos amados, por repotenciar mis virtudes, por mostrarme el lado invisible del universo y por lograr que viva mi vida con pasión y sin miedo. Fue por ustedes que todo tuvo sentido.

 Lucha por tus sueños, sin desistir, no tengas miedo, no estás solo, al final valdrá la pena cualquier el sufrimiento.

Con amor desde Santo Domingo,
Eliana Habalian

TRES AÑOS ATRÁS
El día que terminé de escribir “Victoria es mi nombre”
“¡Dios! Espero que después de los ataques de pánico no me mandes algo así, tan fuerte”.
“¡Pero Eliana! ¿De dónde crees que vas a sacar material para tus próximas novelas? Confía hija. Nadia te ama más en el universo que yo.  Escribe hija mía, escribe”.


martes, 4 de diciembre de 2018

LA CONFESIÓN DE SUS OJOS




Nunca había nevado tanto como ese día. Mis padres, buscado nuevos horizontes, nos llevaron a mis hermanos y a mí a vivir a la mágica y fría ciudad de Toronto, en Canadá. Para ese entonces nunca usaba el elevador, pues una de mis peores pesadillas era quedarme encerrada en uno de ellos. Mi única opción eran las escaleras. Esa tarde algo diferente ocurrió, cuando me disponía a subir el primer escalón, para ir al apartamento donde vivía, escuché el llanto de una mujer. Aquel triste sonido provenía del sótano. Comencé a bajar aquellos solitarios y tenebrosos escalones mientras un olor a cigarrillo impregnaba el poco aire que había.

Era mi vecina, vivía un piso más arriba, nos habíamos visto varias veces, asistíamos al mismo colegio. Su familia, al igual que la mía era árabe. Ambas veníamos de una cultura represiva, ambas vivíamos en medio de dos mundos, con un pie en la represión y el otro en la libertad.  Pero nuestras religiones eran diferentes; ella era musulmana y yo católica.  Lo supe porque a pesar de que ella no usaba ningún tipo de velo, su madre, que era viuda, siempre llevaba puesto un Hiyab.

    ¡Hola! Te llamas Amira, ¿verdad? le pregunté al mismo tiempo que intentaba mirar sus ojos que me esquivaban.
    ¡Disculpa! Me tengo que ir dijo apagando el cigarrillo con vergüenza.
    ¡Amira, espera! ¡Por favor, no te vayas! traté de detenerla, pero se marchó sin poder saber qué le ocurría.

Cuando llegó la noche no pude dormir pensado en ella, principalmente en sus ojos. Ellos querían confesarme algo, desahogarse y no sentirse juzgados por primera vez en sus vidas.  Al día siguiente volví al mismo lugar de siempre buscando encontrarla de muevo, y al igual que el día anterior, sentí el mismo olor a cigarrillo.

    ¡Hola!
    ¡Hola, Eliana! dijo justo después de apagar el cigarrillo.
    No tienes que apagarlo. Yo no te voy a juzgar si fumas, tampoco voy a decírselo a nadie. Puedes confiar en mí. Es más, fumaré contigo. ¿Me regalas uno?

Hablamos un largo rato, del frío del invierno, del colegio, de nuestras comidas favoritas. Sus ojos me decían: “quiero confesarte algo. Sé que puedo confiar en ti”. Después de esa conversación, todos los días, nos reuníamos en el colegio a la hora del lunch, para almorzar juntas. En poco tiempo me di cuenta de que le gustaba un chico, muy apuesto, era casi perfecto, solo había un pequeño detalle: no era de su misma cultura y religión.

    ¿Te gusta ese chico? le pregunté con una sonrisa traviesa.
    ¡No! ¡Estás loca! ¿Cómo te atreves a preguntarme eso? dijo avergonzada, esquivando mis ojos como de costumbre.  Pero a mí no podía engañarme, claro que le gustaba y mucho.

Me desperté feliz ese sábado, era mi cumpleaños, me había comprado mi regalo para estrenarlo ese mismo día: un labial color rojo pasión, “Rouge” de la marca Dior, mi favorito. Estaba cumpliendo 18 años. Sería la primera vez que saldría de mi casa con los labios pintados de rojo. “Al fin” dije hacia mis adentros cuando terminé de pintarlos.  Millones de veces me había pintado la boca de rojo dentro de mi casa, y también millones de veces había escuchado a miembros de mi familia y allegados pertenecientes a la misma cultura, tildar de “Sharmuta” a cualquier mujer que tuviese los labios pintados de ese color. Pero ya eso no me importaba, había esperado mucho tiempo. Esas personas ya no estaban cerca de mí, se encontraban a miles de kilómetros de distancia. “Dijiste que cuando cumpliera 18 años”, le dije a mi madre al ver su cara de asombro cuando estaba a punto de salir.

Mis amigas me habían invitado a comer al restaurante de moda, frente al Lago Ontario. Subí a buscar a mi amiga Amira para invitarla. Su madre abrió la puerta. No dejaba de ver mis labios, creo que estaba a punto de sufrir un infarto. “Amira está indispuesta”, dijo molesta cerrando la puerta con rapidez. 

    ¡¡¡Eliana, espera!!! gritó Amira cuando me disponía a bajar las escaleras.
    Disculpa, pero mi madre no sabe que somos amigas.
    Tranquila. Me imagino que no le gustó mi boca roja.
    Pero a mí sí me gusta. ¡Te ves bellísima! ¿Bajamos a fumar?

Su madre no le había permitido salir conmigo, pero si le había dado permiso para bajar al sótano a fumar.

    ¿Tu madre sabe que fumas? pregunté desconcertada.
    —contestó apenada.
    Entonces ¿de quién te escondes? Digo…ya tienes 19 años.
    Me escondo de la gente, no quiero que piensen mal de mí me respondió mirándome a los ojos. Fue la primera vez que los miró fijamente.  

Estaba segura de que lo mismo pensaba de mi boca roja y del muchacho del colegio que le gustaba, y es que es muy difícil para nosotras las mujeres que vivimos rodeadas de una cultura represiva, nos escondemos, mentimos y fingimos ser otras para no decepcionar a los demás, y para que no nos llamen “Sharmutas”. Solo que yo no era de las que se rendían y cobardemente se unían a la represión, y ella tampoco, lo podía ver en sus ojos. Sin embargo, la entendía perfectamente, y cómo no iba a hacerlo, si miles de veces escuché a varios de mis familiares decirnos a mi madre y a mí que no podíamos opinar. Seguramente a ella le había ido peor.  

La confesión de sus ojos comenzó justamente por el momento en el cual tuvo que esconder durante meses la llegada de su menstruación, para así no tener que enfrentar todo lo que aquello implicaba, incluyendo taparse el cabello que tanto le gustaba. En fin, ese día cancelé la invitación de mis amigas. Me quedé hablando y fumando con Amira. Era la mejor manera de celebrar que me había convertido en una mujer mayor de edad.

    ¡Eres muy valiente! Yo nunca me atrevería a pintarme los labios de rojo, así me muera por hacerlo.
    ¿Quieres decir qué no podrías ser tú misma? —le pregunté
    Bueno...no…bueno…yo...quise decir… ¿no te da miedo ser...cómo acabas de decir, tú misma? —preguntó tartamudeando.
    Sí, a veces, pero debemos ser fuertes, actuar con coraje…siendo tú misma es la única manera de llevar a cabo tu misión en la vida, lo que Dios quiere pasa ti y para el universo.
    ¿Crees qué tu boca roja tiene algo que ver con tu misión?
    ¡Sí! Estoy segura—respondí con certeza.

Entonces, su alma me habló, por medio de sus ojos, mirando penetrante y fijamente los míos. Me confesó, que estaba enamorada, que moría por besar a aquel chico con los labios pintados de rojo pasión como los míos, y que un calor dentro de sus piernas la había invadido desde la primera vez que lo vio. Me confesó que moría por sentirse deseada, pero su mente peleaba con ella, diciéndole “eres una sharmuta, una pecadora, una vergüenza para tu familia”. Me confesó que quería comprarse aquel vestido de encaje negro que vio en el Totonto Eaton Centre. Me confesó que tenía mucho miedo de ser juzgada, por eso no se había atrevido a responderle el saludo a ese muchacho...me confesó…me confesó…me confesó…

Mientras sus ojos me confesaban todo aquello, yo, como de costumbre, estaba elaborando un plan, para que ella se atreviese por una noche a ser ella misma, sin que nadie supiera que era ella, y pudiera por primera vez en su vida, experimentar lo maravilloso que se siente ser uno mismo, que vale la pena vencer cualquier obstáculo para conseguirlo. Le expliqué mi plan detalladamente, nunca la había visto tan feliz.  Se escaparía la noche de Halloween a la fiesta de disfraces organizada por nuestro colegio. Se disfrazaría de una mujer árabe con un hermoso velo que dejaría al descubierto únicamente sus poderosos y sensuales ojos. De esa manera nadie podría reconocerla. ¡Ese era el plan!

Esa noche, cuando su madre se había dormido profundamente, se escapó. Llevaba puesto un Nigap color negro, que le cubría casi todo el rostro, solo podías ver sus ojos. Los maquillé rápidamente con un delineador negro de “Khol Kajal”, ese que usamos todas árabes.

    ¡Lista! Quedaste Espectacular. Tus ojos ya están listos para hechizar a tu chico le dije después de un largo suspiro.  
    Todavía no estoy lista. ¡Falta algo! dijo mostrándome un labial rojo que había comprado a escondidas de su madre.



Y así, con sus ojos hechiceros, que parecía dos bombas de pasión y sensualidad a punto de explotar y de liberar todos esos sentimientos que estuvieron reprimidos durante tantos años, Amira, buscó al chico de su sueño, lo miró a los ojos, le lanzó un hechizo irrompible dejándolo loco de amor, se quitó el velo, y con sus labios rojos lo besó, con tanta pasión que pude ver las llamas que ardían en su piel.



Al poco tiempo regresé a Venezuela, jamás volví a saber de ella, hasta que un día, que nunca olvidaré, recibí una hermosa carta, escrita de su puño y letra, firmada con sus labios pintados de rojo pasión. ¡Amira había logrado ser ella misma! ¡¡¡Ya Allah!!!



Gracias Amira por enseñarme a hablar con los ojos y a escucharlos. Tú también eres una mujer muy valiente.



Los ojos de las mujeres árabes son tan poderosos y hechiceros porque por dentro llevan una bomba de pasión, fuego, poder, valentía y sobre todo de sensualidad a punto de explotar, producto de años y años de represión.  



CON PASIÓN Y SIN MIEDO: No vivas tu vida pretendiendo ser otra persona para complacer a los demás o para no decepcionar a tu familia. Para algunos es difícil ser uno mismo, a veces tienes que luchar y vencer muchas barreras. Ser uno mismo tiene un precio, puedes perder algunas o muchas cosas, pero ganas lo más importante: la felicidad, que solo puedes lograr siendo tú. Si eres una persona represiva, nunca es tarde para cambiar, nuestro único amado Dios, omnipotente omnisciente y omnipresente, como sea que lo llames, Alá, Shiva, Jehová.... jamás sería represivo con las mujeres, pues son su más grandiosa creación. ¿Cómo lo sé? Lo sé porque yo soy una de ellas.



En algunos momentos de mi vida deseé haber sido hombre, que tonta fui. Ser mujer es lo más maravilloso de mi vida. Luché, Luché, Luché y continúo luchando todos los días, por ser una mujer libre, para así volar a donde siempre soñé.  



Con amor desde Santo Domingo,

Eliana Habalian


miércoles, 7 de noviembre de 2018

MI SANGRE NECESITA ESCRIBIR



Hazme el amor que mi sangre necesita escribir lo que sentirá mi cuerpo cuando me desnudes poco a poco, beses cada parte de él que quede al descubierto, me ames con pasión, sin miedo, con un toque de locura y delirio, escales cada una de mis montañas y nades dentro de mi cascada en el centro de mi cuerpo.

Hazme el amor que mi sangre necesita escribir lo que sentirá mi corazón cuando me tomes entre tus brazos, me raptes como un ladrón que roba un diamante, sin importar que puedan encontrarte y condenarte, y me lleves lejos a aquella bahía bioluminiscente, donde nuestras almas hicieron el amor por primera vez bajo el mar, la luna y las estrellas con nuestros cuerpos iluminados con la misma luz, magia y brillo de todo a nuestro alrededor.

Hazme el amor que mi sangre necesita escribir lo que sentirá mi alma cuando tu amor la haga olvidar el sufrimiento, la tristeza, y la ayude a continuar luchando, cuando le recuerde que la vida es bella y que ni la guerra más devastadora del mundo puede ganarle al amor.  
                                  
Hazme el amor que mi sangre necesita escribir lo que sentirá mi rosa y mi vientre en el momento que tu volcán entre dentro de mí, fundiendo nuestros cuerpos en uno para no sentirme sola nunca más.

Hazme el amor que mi sangre necesita escribir lo que sentirá mi piel cuando logres apagar las llamas provocadas por el poderoso fuego que arde dentro de mi cuerpo, porque solo tú puedes apagarlo, solo tú puedes calmar mi deseo. Hazme el amor tantas veces como sea necesario, porque necesito sentir varias veces el milagro para poder calmar las vibraciones incansables dentro de mis piernas que me enloquecen desde la primera vez que te vi.

Hazme el amor que mi sangre necesita escribir lo que sentirán mis labios cuando los beses, y tu lengua logre que las burbujas dentro de mi boca exploten como fuegos artificiales de todos los colores.

Hazme el amor que mi sangre necesita escribir lo que mis poros sentirán cuando me tomes entres tus brazos y me digas que me amas mirándome a los ojos, provocando un shock eléctrico casi mortal.

No me importa si no te veo nunca más, pero mi sangre necesita escribir lo que siente todo mi ser con cada caricia, cada palabra, cada gemido, cada mirada, cada lágrima, cada cosquilleo, cada movimiento, cada melodía, cada sensación y dejarlas grabadas para siempre en ella para que este amor justifique el resto de mis días.

Hazme el amor que mi sangre necesita escribir…

CON PASIÓN Y SIN MIEDO: hay personas que nunca es sus vidas han hecho el amor (el verdadero amor). No seas una de ellas, no te mueras sin vivir esa experiencia, no tengas miedo, abre la puerta de tu corazón, sal corriendo, busca a esa única persona, tómala entre tus brazos y hazle el amor, porque solo con ella puedes hacerlo. Nada malo puede pasar si dos personas que se aman verdaderamente hacen el amor, no te pierdas el milagro más maravilloso que te regala la vida.  El universo necesita de ese amor para que viaje por el aire e impregne todo lo que lo rodea. Siempre recuerda que cada vez que haces el amor estas ayudando a Dios y al universo a que este mundo sea mejor.

Con amor desde Santo Domingo,
Eliana Habalian

lunes, 1 de octubre de 2018

BÉSAME





Bésame como si el mundo se fuera a acabar, como si fuera tu última oportunidad, como si fuera mi último día, como si fuera tu ultimo día. Bésame con pasión y sin miedo. Bésame como en tus sueños. Bésame en la oscuridad, en secreto, donde nadie nos pueda ver, donde todo el mundo nos vea. Bésame como si no existieran los obstáculos que nos separan. Bésame sin parar un segundo, como si mi lengua fuera una serpiente venenosa y un beso fuera la única manera de conseguir el antídoto. Bésame con electricidad, con euforia, sin importa que te puedas quemar con las llamas que arden dentro mí boca. Por favor, bésame, aunque sea una vez…
 Bésame con la fuerza de un huracán al que no le importa nada. Bésame, aunque sea prohibido, sin importar lo que pueda decir la gente, sin pensarlo mucho. Bésame como si mis labios rojos fueran una bomba de sensualidad, pasión y deseo a punto de explotar. Bésame con la rabia y el dolor fulminante de no poder estar juntos. Bésame como si mi boca fuera un pecado, la fruta prohibida. Bésame como si fueras a calmar tu sed después de pasar un día entero en el desierto. Te lo pido, bésame, aunque sea una vez…
 Bésame como en mis sueños, transmitiéndome todo lo que sientes por mí, como si me amaras tanto como yo te amo a ti. Bésame sin celos, sin dependencia, sin posesión, sin nervios, sin prejuicios. Bésame como si yo fuera la única mujer que has amado en tu vida. Bésame cuando salga el sol y cuando se oculte. Bésame en mis días grises y rojos. Te lo imploro, bésame, aunque sea una vez…
 Bésame con química, con alquimia, con arte, con fuerza magnética. Bésame con magia, volando a las estrellas.  Bésame como si fuera una Diosa, como en tu fantasía más oculta. Bésame como si fueras un dragón, y tu lengua el fuego que entra dentro de mí quemándome sin compasión. Bésame como si fueras libre, sin reglas, sin leyes. Bésame mirándome a los ojos, penetrando mi alma. Bésame como si fueras a romper el hechizo que nos separa. Bésame con la fuerza de las Cataratas del Niagara. Te lo suplico, bésame, aunque sea una vez…
 Bésame como la sangre que bombea el corazón. Bésame con música, como si fuera la melodía más hermosa. Bésame cómo si mi boca fuera la única luz en la oscuridad. Bésame bajo la lluvia. Bésame con agresividad, como si fueras un animal salvaje, cazador, peligroso, y mi boca su presa preferida. Bésame como si tus dientes fueran cañones de guerra. Acaba con esta agonía, bésame, aunque sea una vez…

CON PASIÓN Y SIN MIEDO: Cuando el amor verdadero necesita una prueba, no hay un después. Es ahora. No hay tiempo que perder. La vida se acaba en un segundo. Nada malo puede pasar si besas a la persona que amas. Solo hazlo, bésala, aunque sea una vez.