miércoles, 4 de abril de 2018

MY RED ROSE (English Version)




The first time I met my red rose, I was eleven years old. I remember that day perfectly. She came to visit me for the first time on a cold and cloudy morning. “You had to come today of all days,” I thought as my heart was about to explode. I was transitioning from girl to woman. It was an unforgettable day—uncomfortable, painful, strange, red, bloody, intense, and full of emotions. That day, my fertile life began. I had known that I would soon know her. In fact, I was expecting that first visit with many anxieties and a little fear because my friends who had already met her did not stop talking about her. “It is awful. You feel a very strong pain.” Every time I heard those words, I thought about the moment that it would be my turn to welcome her.

That day I cried, cried, and cried and I did not understand why. My teachers at school took it upon themselves to explain it to me very well, saying “it's the hormonal changes.” For me, that was by far the worst part. In one moment I was happy, and suddenly everything turned gray. I felt sad, fat, ugly, unbearable, bitter, sick, weak, etc. That first time she stayed with me for a week; a long, painful and red week.

From that moment on, my red rose visited me for 23 years. Every 28 days, three-hundred times in total. Sometimes for more than a week. I was never unprepared, as the headache warned me. She was always accompanied by her implacable, rabid, intolerant thorns, unleashing all her fury on my belly for not having achieved what she was looking for—the miracle of life. They tore at me making me feel an endless number of strange and painful sensations at the same time. I tried to explain that I was not ready, that it was not the time, but it didn’t seem to matter. She and her thorns kept getting stronger and stronger.

With time and maturity, I learned to love and understand her. She made me proud to be a woman. In a living moment, we united, her pain was my pain. We both wanted to achieve the miracle. Time passed and passed, but there was my rose, redder than ever. “Please, do not visit me this month. I'm ready.” She kept coming, using her thorns to tear apart not only my belly, but also my heart. My heart felt as if thousands of knives had stabbed him. Neither of them was willing to give up. I fought, I fought, and I fought. I fought very difficult battles to win. And in the end, I succeeded.

In May of 2016, a miraculous light of life entered me, illuminating my rose and her depths, engendering itself in my belly. I was waiting for my red rose two weeks later, but she was absent for the first time. For several magical, incredible months, I had three hearts beating inside my body. A month earlier than expected, I saw those little eyes full of pure and true love and I knew I had found the treasure I always looked for. Since that day, I know how it feels to cry of happiness.

 After a short while, she returned to visit me. One day leaving my house, I found a beautiful red rose on the ground. I took care of her and gave her all my love. 

 Thank you, thank you, thank you to all those who helped me fulfill my dream of being a mother, especially to doctors Carolina Sueldo, Ranjith Ramasamy, Alfredo Rodriguez, Victoria García and the sweetest ARNP in the world—Beatrice Guerrier-Pilarte. I will carry them in my heart forever. Thank God for sending me my twins, my treasures…it was time.

 WITH PASSION AND WITHOUT FEAR: Never stop fighting for what you want. Do not give up. Fight, fight, fight for your dreams. In the end, though maybe not in the way you would have wanted or in the way you thought, you will find your treasure. You will feel that everything you went through made sense and that hindsight will make you cry with happiness. It is normal to feel fear—you feel it because you are alive—but that fear will become force during the battle and if at any moment you do not know which decision to make, remember that a decision made with love will always be the best. All of us et have the great miracle of life, and as long as we have it, everything is possible. 

 With love from Charlotte,
Eliana Habalian

MI ROSA ROJA






La primera vez que conocí a mi rosa roja, tenía 11 años. Recuerdo perfectamente ese día. Vino a visitarme por primera vez una mañana fría y nublada. “Tenías que venir justo hoy”, pensé con mi corazón a punto de estallar. Me encontraba en plena transición de niña a mujer. Fue un día inolvidable, incómodo, doloroso, extraño, rojo, sangriento, intenso y lleno de emociones. Aquel día comenzó mi vida fértil. Sabía que no tardaría en conocerla, esperaba esa primera visita con muchas ansias y un poco de miedo, pues mis amigas, que ya la habían conocido, no dejaban de hablar sobre ella. “Es horrible. Sientes un dolor muy fuerte”.  Cada vez que escuchaba esas palabras pensaba en el momento que me tocara a mí recibirla.

Ese día lloré, lloré y lloré y no entendía por qué. Mis profesoras del colegio se encargaron de explicármelo muy bien, “son los cambios hormonales”. Para mí, esa era, sin duda alguna, la peor parte. En un momento era feliz, y de pronto todo se volvía gris. Me sentía triste, gorda, fea, insoportable, amargada, enferma, sin fuerzas, etc. Esa primera vez se quedó conmigo una semana; una larga, dolorosa y roja semana.

A partir de ese momento, mi rosa roja me visitó, durante 23 años. Cada 28 días, trescientas veces en total. A veces por más de una semana, nunca desprevenida, pues el dolor de cabeza me avisaba. Siempre venía acompañada de sus implacables, rabiosas e intolerantes espinas, desatando toda su furia sobre mi vientre, por no haber logrado lo que tanto estaba buscando; el milagro de la vida. Me desgarraban haciéndome sentir un sinfín de extrañas y dolorosas sensaciones al mismo tiempo. Yo trataba de explicarle que no estaba lista, que no era el momento, pero poco parecía importarle. Venía cada vez más fuerte.

Con el tiempo y la madurez aprendí a quererla y entenderla.  Ella me hacía sentir orgullosa de ser mujer. En un momento de la vida, nos unimos, su dolor era mi dolor. Las dos deseábamos lograr el milagro. El tiempo pasaba y pasaba, pero allí estaba mi rosa, más roja que nunca.  “Por favor, no me visites este mes. Estoy lista”. Seguía viniendo desgarrando con sus rabiosas espinas además de mi vientre; mi corazón. Se sentía como si miles de cuchillos lo hubieran apuñalado. Ninguna estaba dispuesta a rendirse. Luché, luché y luché. Peleé batallas muy difíciles de ganar. Y al final triunfé. 

En mayo de 2016, una luz de vida milagrosa entró dentro de mí, iluminando mi rosa y sus profundidades, engendrándose en mi vientre. Esperaba mi rosa roja dos semanas después, pero se ausentó, por primera vez. Tuve tres corazones latiendo dentro de mi cuerpo durante varios mágicos e increíbles meses. Un mes antes de lo previsto, al ver aquellos ojitos llenos de amor puro y verdadero, supe que había encontrado el tesoro que siempre busqué.  Desde ese día sé lo que es llorar de felicidad.

Poco tiempo después, volvió a visitarme, saliendo de mi casa, me encontré en el piso una hermosa rosa roja. La cuidé y le di todo mi amor.

Gracias, gracias, gracias a todos los que me ayudaron a cumplir mi sueño de ser madre, en especial a los doctores Carolina Sueldo, Ranjith Ramasamy, Alfredo Rodriguez, Victoria García y Beatrice Guerrier-Pilarte; la ARNP más dulce del mundo. Los llevaré en mi corazón por siempre. Gracias Dios por mandarme mis twins, mis tesoros, ya era hora.

Con pasión y sin miedo:  Nunca dejes de luchar por lo que quieres. No te rindas. Lucha, lucha, lucha por tus sueños, al final, tal vez no de la manera que hubieras querido, tal vez de la manera que nunca pensaste, encontrarás tu tesoro. Sentirás que todo lo que pasaste tenía sentido, un sentido que te hará llorar de felicidad. Es normal sentir miedo, lo sientes porque estás vivo, pero ese miedo se convertirá en fuerza durante la batalla, y si en algún momento no sabes cuál decisión tomar, recuerda que una decisión tomada con amor será siempre la mejor.  Todos los que vivimos en este planeta poseemos el gran milagro de la vida, y mientras lo tengamos, todo es posible.

Con amor desde Charlotte,
Eliana Habalian


domingo, 18 de febrero de 2018

MI AMANTE SECRETO





Mi amante secreto me consuela cada vez que mi sensualidad quiere salir. Cuando lo veo, mis ojos brillan como dos diamantes. Apenas toca mis labios la magia comienza. Un sabor inexplicablemente delicioso se apodera de toda mi boca. Entra dentro de mí con una pasión sin límites. Un frenesí secuestra mi cuerpo y es imposible detenerlo, separarme de él, por más que lo intento. Siempre me deja con ganas de más. Se aprovecha cuando me siento sexy. Toma posesión de mí sin compasión. 

Mi amante secreto logra encender mi llama más ardiente.  Un hormigueo viaja por mis venas con dolor; un dolor delicioso. Hace que una cascada con burbujas hirviendo caiga con fuerza desde mi vientre. Cuando logro separarme de él es porque llegué a mi límite, y espero deseosa nuestro próximo encuentro. Pone al descubierto mis fantasías más ocultas sin timidez. Con él puedo ser yo misma sin sentirme juzgada. Hace que siga mis impulsos más reprimidos.

Mi amante secreto calma mi sed de pasión y sabe cómo tocarme. Me hace sentir liberada, libre, para decir y hacer lo que realmente quiero. Hace que todo se sienta mejor. Me relaja cuando estoy estresada y me calma cuando estoy ansiosa. Sabe lo que me gusta. Hace que me olvide cuando estoy molesta.  En mi momento rojo del mes es mi mejor analgésico, mi mejor antidepresivo. En algunos momentos me acompaña cuando escribo, casi siempre en las primeras líneas, y una vez que me inspiro se marcha. 

Mi amante secreto siempre busca el momento para celebrar mis logros; espera ansioso ese momento. Adora mojarme cuando me siento traviesa. Hace que mi sueño sea más placentero. El placer es su especialidad. Me lleva a mis lugares soñados. En mis noches románticas volamos a París; una de mis ciudades preferidas. 

Mi amante secreto es ardiente, mágico, maravilloso, sexy, sensual, divino, delicioso, dulce, amargo, seco, su color preferido es el rojo y cuando está listo para ser amado pareciera que fuera a explotar…

TE AMO, VINO. Gracias por ser mi amante secreto. Gracias por hacerme tan feliz. Gracias por hacerme sentir la mujer más sexy del universo cuando estoy a tu lado.  Gracias por liberar mi sensualidad. Gracias por ayudarme a mantener encendida la llama de la pasión en mi matrimonio. Gracias por acompañar algunas de mis líneas más intensas. Gracias por darme valor en momentos de debilidad. Gracias por estar a mi lado en mis días grises, rojos, en mis noches románticas y apasionadas.  Sin ti nada sería igual. Te amaré siempre.

CON PASIÓN Y SIN MIEDO: Lo más importante que me ha enseñado mi amante secreto es no caer en los excesos. Si no existiera un límite entre él y yo, no seríamos tan felices juntos. Si tomara más de la cuenta, este artículo no existiría.

Con amor desde Charlotte,
Eliana Habalian.








sábado, 23 de diciembre de 2017

MI MUÑEQUITA NEGRA



Recuerdo con mucho amor aquella navidad. Era una niña. Todavía creía en Santa. Cursaba segundo grado de primaria en el colegio Virgen del Carmen, en Caracas, Venezuela, mi amado país. Era el último día de clases; el día más esperado de cualquier niño.  Las vacaciones navideñas estaban a pocas horas de comenzar, y con ellas los planes familiares, las fiestas, las gaitas, las decoraciones, quedarse hasta la madrugada ayudando a mamá con el arbolito, hacer las hallacas, comprar los regalos. Todo el mundo feliz, todo brillando, sintiendo una energía mágica en el aire que se percibía con tan solo respirar. 

Diciembre es el mes preferido de casi todos los que habitamos en el planeta tierra, y también el más nostálgico. Por fin voy a contar que pasó aquella navidad. El último día de clases, vendría Santa, en carne y hueso, en helicóptero, a nuestro colegio. Nos entregaría personalmente un regalo de adelanto por nuestro buen comportamiento durante el año escolar. Las maestras, en secreto, planificaron todo con la ayuda de nuestros padres. Ellos debían comprar un regalo para sus hijos. Algo sencillo, no muy costoso, era la instrucción. La directiva del colegio no quería que los niños se sintieran menos especiales. Por supuesto, solo pocos padres siguieron la indicación, los míos entre ellos. Sabía que Santa estaba orgulloso de mí; había sido buena niña, en el colegio y en mi casa.  Siempre lavaba mi plato después de comer y tendía mi cama todas las mañanas. 

Aquel día, sin saberlo, aprendería una de las lecciones más grandes que un ser humano puede aprender. Todos esperábamos ansiosos, eufóricos, con el corazón a punto de estallar.  Era el sueño de cualquier niño, y nosotros estábamos a punto de hacerlo realidad. Estábamos a punto de recibir de las manos de Santa, un regalo; el regalo más especial de nuestras vidas. Cuando escuchamos el helicóptero todos gritamos al mismo tiempo. Nunca olvidaré ese sonido, pues era el sonido de la felicidad. Mis ojos lo vieron y mi cuerpo comenzó a temblar de manera descontrolada. 

Escuché el nombre del primer niño de mi salón y abracé con fuerza a mi mejor amiga que estaba a mi lado. “Ya nos va a tocar”, grité. No podía esperar más. Me había comido todas las uñas y sonado los dedos mil veces.  Llegó el turno de mi mejor amiga (todavía lo sigue siendo).  “Por fin. Me toca a mí” me dijo tartamudeando “Sí. Apúrate. No se te olvide abrazarlo”, le dije nerviosa. Su regalo era la muñeca de su sueño, la muñeca de mi sueño, la que estaba de moda, la que todas las niñas querían, pero pocos padres podían comprar porque era muy costosa. Santa le había regalado la muñeca soñada y sabía que también me la regalaría mí. Me había portado mejor que ella. A los pocos minutos escuché mi nombre, no podía moverme, estaba paralizada. ¿Qué le voy a decir a Santa?”. 

Cuando vi mi regalo, me sorprendí. “Pero...es muy pequeño para ser la muñeca de mi sueño”, pensé mientras caminaba de vuelta a mi lugar. 

Al ver lo que había dentro de la bolsita, mi llanto se desató con más fuerza. Era una muñequita negra, de madera. “No llores Eli. Yo te presto mi muñeca”, me dijo mi mejor amiga tratando de consolarme, pero yo quería mi propia muñeca soñada. Las niñas chismosas comenzaron a reírse de mí: “miren lo que le regaló Santa a Eliana; una muñequita horrible, y para colmo, negra. Seguro la castigó porque se portó mal”. “¡Claro que no!” grité con desesperación. No podía estar un minuto más allí. Quería morirme.  Estaba muy confundida. No entendía por qué esas niñas se burlaban de mi muñeca por ser negra. Ese momento fue mi primer contacto con el racismo. Mi decepción no era que la muñeca fuese negra, sino que no era la muñeca de mi sueño. “Mami, Santa no me quiere”, dije llorando apenas me subí al carro con la muñequita negra en mis manos. Ella también quería morirse. Me abrazó y comenzó a llorar.  

Al día siguiente, mi madre salió muy temprano y regresó con la muñeca de mi sueño envuelta en un papel rosado precioso, pero ya no era lo mismo. La detallé por unos minutos y la guardé en el closet. Dormí abrazada con mi muñequita negra de madera. Desde esa noche la amé con toda mi alma. Porque era especial, porque me la había regalado Santa, porque era bella y porque la quería proteger. Para mí, mi muñequita negra era la más hermosa y punto.

CON PASIÓN Y SIN MIEDO: Una parte de mi corazón sigue siendo una niña, que todavía cree en Santa, en los cuentos de hadas, en la magia, en los tesoros escondidos y en las hadas madrinas. Gracias, mami, por regalarme mi muñequita negra, porque ella me enseñó una de las lecciones más importantes de mi vida. No me importa si eres negro, blanco, rojo, amarillo, marrón, púrpura, etc. No me importa si eres pobre, rico, de clase media, media alta, media baja, etc. No me importa si eres judío, católico, hindú, budista, musulmán, cristiano, anglicano, etc. No me importa si hablas árabe, inglés, armenio, chino, francés, holandés, japonés, español, etc. No me importa si eres delgado, gordo, alto, enano, etc. No me importa si eres de otro planeta. Que seas buena persona es lo único que me importa. Que tengas amor dentro de ti es lo único que me importa. Siempre, siempre, siempre te abriré mi corazón. Todos somos diferentes, pero estamos en este universo por una misma razón; para amar, y eso es lo único que realmente importa.
Con amor desde Miami,
Eliana Habalian

jueves, 9 de noviembre de 2017

¿POR QUÉ SALTÉ?



Cuantas veces me pregunté “¿por qué salté?” Hasta hace poco no lo sabía. Me tomó muchos años conocer la repuesta…Era una niña, tenía nueve años. Fui invitada por una compañera de clases al club más de moda de caracas; "Los Cortijos".  Era un club familiar, todos los creídos caraqueños eran accionistas. A mí no me gustaba mucho, ningún club en realidad, y tampoco me gustaban los lugares donde había mucha gente. Casi todo mi tiempo libre la pasaba encerrada en mi cuarto, leyendo o simplemente pensando. Era una niña solitaria, algunas personas me tildaban de “rara”. Mis amigas me decían con frecuencia “Eliana ¿Qué te pasa? Siempre estás en otro planeta”, "estoy soñando" les respondía y terminaban diciendo "tú si eres misteriosa, estás loca".


Cuando llegamos al club, mi amiga y yo fuimos directo a donde se reunían todos los niños; cerca de la piscina. Había música de moda, puestos de comida rápida; hamburguesas, perros calientes, cachapas, arepas, tequeños, etc. De pronto me tomó de la mano y corriendo llegamos al lugar más tenebroso del club. Era el escondite de los rebeldes. “¿Le tienes miedo a la oscuridad?” me preguntó, “un poco” respondí, pero en realidad le tenía terror. “Bueno es allá arriba, tenemos que trepar ese árbol” me dijo con un tono de voz misterioso. Estábamos bastante alejadas, no se veía un alma alrededor. “¿Este es el lugar?, pero no está tan grave” murmuré.  Enseguida mi espíritu aventurero se desató, a pesar de que sentía miedo. Trepamos el árbol y dejamos caer nuestros delgados cuerpos sobre una plataforma de concreto donde se veía casi todo el club. Nos sentamos en posición de indio, y entonces ella me preguntó “¿Tú te atreverías a saltar desde aquí?”, tomé un respiro profundo mientras observaba la distancia, era como un primer piso. Estaba segura de que sobreviviría, que no pasaría algo muy grave, sabía que esa caída no me mataría, “Sí, pero me daría mucho miedo” le respondí, “si eres cobarde. Vamos a saltar. Será divertido” dijo riendo, escondiendo muy bien el miedo enorme que estaba sintiendo. Hicimos un pacto y juramos que saltaríamos al mismo tiempo. Al contar hasta tres, salté, sintiendo el corazón en la garganta. Recuerdo cada microsegundo de esa caída como si fuera ayer. Llegué al piso y me di cuenta de que tenía un pie lastimado. Empecé a buscar con mis ojos nerviosos a mi amiga para cerciorarme que se encontraba bien. Subí mi mirada y sentí un golpe en el pecho, estaba parada en la plataforma de concreto, “estás loca, ¿por qué saltaste? Pensé que sabías que estábamos jugando.” me gritó. Ella no saltó, quería tapar su cobardía haciéndome quedar como una loca. Continué en el piso varios minutos, tratando de recuperarme. No podía levantarme, mi decepción y el dolor en el pie no me dejaban. Al rato llegaron sus padres, me llevaron a la emergencia de un hospital cercano. “Tienes un esguince en el tobillo” dijo el doctor… “Que tonta Eliana. Eres una estúpida. ¿Por qué saltaste? ¿Por qué?” me pregunté un millón de veces desde esa noche…


Al pasar el tiempo, un día entendí. Salté porque quería saltar, porque quería arriesgarme, tener esa aventura, no porque mi amiga me dijo que lo hiciera.  Salté porque me atreví, a pesar del riesgo que corría. Pero caí, me torcí el pie, me levanté y continué. Después de ese día, volví a saltar varias veces en situaciones diferentes, en algunas de ellas salí herida, otras no, pero en todas me arriesgué, en todas aprendí algo bueno, en todas me levanté y continué. En conclusión, salté porque era una niña valiente y ahora soy una mujer valiente.  Salté porque quería vivir.

NOTA  IMPORTANTE: Nada puede sustituir la experiencia, así te quemes las pestañas estudiando o escuchando toda tu vida a los sabios.  A veces un poco de dolor es necesario. 

Con amor desde Miami,
Eliana Habalian 

lunes, 4 de septiembre de 2017

EN MIS DÍAS GRISES, I SEEK LOVE


En mis días grises, I MAKE LOVE TO THE PERSON I LOVE. Me entrego por completo. Un destello de luz explota iluminando todo a mi alrededor. Una poderosa descarga natural de electricidad provoca un impulso en mí, y de repente todo mejora. Hacer el amor me llena de vida, me da fuerzas. Mi cuerpo, mi mente, mi alma y mi corazón se fortalecen. Hacer el amor solo se puede hacer con la persona que amas. Los que pueden estar con ella verán que sus días grises serán pasajeros y al día siguiente siempre saldrá el sol.

En mis días grises, I DREAM. Sueño despierta. Busco un lugar solitario, bloqueo todo lo que me perturba, cierro los ojos y la magia comienza. Dejo en total libertad mi imaginación, ella, junto con mi mente y mi alma vuelan a lugares increíbles; mis lugares especiales. Soñar despierto es maravilloso. Puedes ir donde tú quieras, estar con quien tú quieras, vivir tus fantasías...No existen límites y, lo más importante: los sueños se hacen realidad. Ningún sueño es muy grande. Los que sueñan despiertos con las cosas que los hacen felices verán que sus días grises serán pasajeros y al día siguiente siempre saldrá el sol.

En mis días grises, I WALK OUTDOORS. 
Salgo a caminar cerca de la naturaleza y los animales. Ellos siempre me hacen sentir más viva. La naturaleza es lo más auténtico que tenemos en la tierra, es y se siente como un milagro. Es tan poderosa, tan fuerte, a veces irreal... Los árboles, las flores, los ríos, las cascadas, el mar...La naturaleza llena de energía, amor y vitalidad.  Los que están cerca de ella verán que sus días grises serán pasajeros y al día siguiente siempre saldrá el sol.

En mis días grises, I GO TO PARIS. Me siento en la terraza de mi casa, tomo champagne en mi copa preferida y, mientras admiro mi escultura de la Torre Eiffel, mi mente se transporta.  Camino sus calles vestida con atuendos parisinos; elegantes, con los recuerdos del pasado, pero admirando todos los espectaculares detalles que ignoré la única vez que he estado en esa ciudad; la ciudad más romántica del mundo (tenía 16 años). Los que transportan sus mentes a sus lugares especiales verán que sus días grises serán pasajeros y al día siguiente siempre saldrá el sol.

En mis días grises, I SEEK LOVE.  I make love to the person I love, I dream, I walk outdoors, I go to Paris...Mis días grises son pasajeros y al día siguiente siempre sale el sol.

CON PASION Y SIN MIEDO: En los días grises ocurren los cambios más importantes de nuestras vidas. Don´t hate them.  Busca amor. ACTÚA. Todo mejora sin que te des cuenta. Te lo juro.

Con amor desde Miami,
Eliana Habalian








miércoles, 30 de agosto de 2017

LA FÓRMULA DE LA FELICIDAD




Una mujer buscaba ser feliz. Le tomó tiempo lograrlo. La vida la llevó por caminos oscuros. Se enfrentó a cosas fuertes, al miedo, al sufrimiento, a la soledad. Vivía con un vacío por dentro que no lograba llenar, y que era imposible de explicar con palabras. Un dolor en el pecho la acompañaba siempre. Su corazón le hablaba y ella no lo escuchaba. El universo le enviaba señales, pero ella no las veía. Seguía buscando en otros lugares la felicidad.  Juró que no detendría su búsqueda hasta encontrarla. “¿Cómo puedo ser feliz?”, se preguntaba todos los días sin excepción.

Emprendió un viaje encantado, con un único fin; lograr ser feliz.  Lo llamó “El viaje de la felicidad”. Viajó lejos hasta encontrar al hombre más rico del mundo que, con tanta riqueza seguro había conseguido serlo, y le diría cómo lograrlo.  Se deslumbró al entrar en su casa, pues, todo brillaba, todo era de oro. El hombre la recibió con una sonrisa, pero era una sonrisa fingida. Al ver sus ojos se dio cuenta de que escondía una tristeza muy grande. “¿Cómo puedo ayudarla?”, preguntó. “Disculpe señor. Usted no puede ayudarme, verá, estoy buscando la felicidad. Pensé que la había encontrado y me diría cómo conseguirla”, respondió la mujer. “Algún día la encontraré. Cuando posea toda la riqueza del mundo”, terminó diciendo aquel hombre infeliz. La mujer partió decepcionada y desilusionada. Lo mismo le ocurrió cuando encontró al hombre más sabio, al más poderoso y al más hermoso del mundo. Ninguno había encontrado la felicidad, y nunca la encontrarían porque la buscaban en los lugares equivocados.

Con el paso del tiempo, la mujer, cansada de buscar y buscar y nunca encontrar, casi se rinde. “La felicidad no existe, por eso no la encuentro”, murmuraba todas las noches antes de dormir, pero algo dentro de ella le decía que debía continuar la búsqueda. Un día nostálgico, mágico, diferente, perfecto e inesperado, salió a caminar por el parque. Se sentó bajo un árbol para beber su café, y allí, frente a ella, vio la sonrisa de una niña feliz. La observó jugar con una felicidad infinita por varios minutos. De pronto se acordó de que en algún momento había sido feliz; cuando era niña. Entonces recordó como era serlo, como se sentía. Pasó largo rato riendo. Había sido tan sencillo. Ese mismo día comenzó su camino a la felicidad. Lo primero que hizo fue pedirle disculpas a su corazón por haberlo ignorado tanto tiempo, él, que es tan bello, tan poderoso, tan vivo, tan fuerte, pero a la vez tan noble le dijo: “te perdono, pero ya no hay más tiempo que perder. ¡Vamos! A cumplir tu sueño”. Poco tiempo después la mujer logró ser feliz y tenía tantas ganas de ayudar a los demás que creó una fórmula simple; La fórmula de la felicidad:

AMAR + ESCUCHAR A TU CORAZÓN = FELICIDAD

La felicidad no se consigue con la riqueza, belleza, poder o sabiduría. Ella siempre se encuentra en las cosas simples. La debemos buscar en nuestro interior, solo así podemos conseguirla. Es cuestión de responder esta simple pregunta: ¿Qué es lo que tú quieres? Es más sencillo de lo que parece, solo tienes que aplicar la fórmula y LISTO.
 
CON PASIÓN Y SIN MIEDO: No hay nada de malo en ser feliz. Tienes que saber esto, “no le busques las cinco patas al gato” ¡LA VIDA ES BELLA! No podemos conformarnos con solo vivir, tenemos que vivir felices. Nunca olvides el niño que llevas en tu corazón porque él nunca se olvidará de ti.  ¡Ah! la mujer del cuento soy yo y la niña feliz de la foto también soy yo. ¡Feliz día internacional de la felicidad para todos! No hay tiempo que perder, a ser FELICES 😊.